Introducción: el momento en que la electricidad dejó de ser una tarifa
Durante décadas, la electricidad fue un costo que simplemente se aceptaba. Las empresas recibían una tarifa regulada, pagaban la factura y ajustaban su presupuesto cuando había incrementos. No existía margen de decisión real.
Con la apertura del sector eléctrico y la creación del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), esa lógica cambió. Hoy, los grandes consumidores pueden contratar su suministro eléctrico bajo condiciones negociadas, con estructuras de precio diseñadas a la medida y con competencia entre Suministradores Calificados. Sin embargo, esa libertad contractual trajo consigo una responsabilidad nueva: entender qué se está contratando. En este nuevo entorno, la diferencia entre pagar lo justo y firmar un contrato desfavorable no está en el mercado, sino en cómo se estructura la decisión.
Entender el MEM antes de entrar a licitar
El Mercado Eléctrico Mayorista no es simplemente un espacio donde se compra energía más barata. Es un sistema complejo donde se transan distintos productos eléctricos bajo reglas operadas por el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) y reguladas por la Comisión Nacional de Energía (CNE) (antes Comisión Reguladora de Energía).
Para participar como comprador directo, una empresa debe registrarse como Usuario Calificado. A partir de ese momento, deja de pagar una tarifa integrada y comienza a enfrentar una estructura de costos desagregada. Lo que antes parecía un único precio ahora se compone de energía, capacidad, Certificados de Energías Limpias y cargos regulados. Esa desagregación es precisamente lo que abre la puerta a la optimización… y también a errores si no se entiende correctamente.
El error más común: comparar precios sin comparar estructuras
Cuando una empresa decide licitar su suministro eléctrico, suele comenzar solicitando cotizaciones. Es un paso lógico. El problema surge cuando esas cotizaciones no se estructuran bajo criterios homogéneos.
Un suministrador puede ofrecer energía con mayor exposición al mercado spot; otro puede fijar un porcentaje mayor pero trasladar riesgos en la capacidad; otro puede incluir CELs en el precio sin transparentar su costo real. Desde fuera, todas las propuestas parecen similares. En el detalle, pueden ser radicalmente distintas.
Comparar únicamente el precio del kWh en ese contexto es una simplificación peligrosa. Lo que realmente importa es la estructura completa del contrato y cómo interactúa con el perfil de consumo del sitio. Aquí es donde el RFP deja de ser un documento formal y se convierte en una herramienta estratégica. Un RFP de suministro eléctrico ordena la decisión antes de que se contamine por la negociación comercial. Define el volumen a contratar, el horizonte de tiempo, el nivel de exposición al mercado que la empresa está dispuesta a asumir y la forma en que se evaluarán las propuestas.
Cuando el RFP está bien estructurado, los proveedores compiten bajo las mismas reglas. Esto elimina ambigüedades, reduce asimetrías de información y permite que la comparación sea técnica y financiera, no retórica. Además, un RFP sólido obliga a la organización a mirarse internamente. ¿Qué tan estable es su perfil de carga? ¿Qué nivel de volatilidad puede absorber? ¿Cuál es su estrategia frente a CELs y sostenibilidad? La licitación, bien conducida, es también un ejercicio de claridad estratégica.
Evaluar propuestas: el momento crítico
Recibir ofertas es solo la mitad del proceso. Evaluarlas correctamente es donde se define el resultado. Cada propuesta debe analizarse no solo en términos de precio, sino en términos de riesgo, supuestos de mercado, tratamiento de capacidad y condiciones contractuales. Pequeñas diferencias en cláusulas de ajuste pueden traducirse en impactos económicos significativos a lo largo de la vigencia del contrato.
Aquí es donde muchas empresas subestiman la complejidad del proceso. La experiencia en el funcionamiento del MEM y en la modelación financiera de escenarios energéticos permite detectar inconsistencias que no son evidentes a primera vista.
Una evaluación rigurosa transforma la licitación en una decisión defendible ante comité directivo. Sin ese rigor, el ahorro proyectado puede diluirse rápidamente.
Más que cambiar de proveedor: profesionalizar la compra de energía
Las organizaciones que mejor aprovechan el Mercado Eléctrico Mayorista no son necesariamente las que firman el contrato más agresivo, sino las que han profesionalizado su proceso de compra de energía.
Para ellas, la electricidad deja de ser una factura variable y se convierte en una variable estratégica gestionada con el mismo cuidado que cualquier otra materia prima crítica. El RFP no es un evento aislado, sino parte de una política energética más amplia. Ese cambio de enfoque es el que convierte al MEM en una oportunidad real.
Conclusiones
El Mercado Eléctrico Mayorista abrió la puerta a la competencia en el suministro eléctrico en México. Sin embargo, la competencia por sí sola no garantiza mejores resultados. Lo que determina el impacto financiero es la forma en que se estructura y se evalúa la licitación.
Un RFP bien diseñado permite capturar ahorros, reducir volatilidad y asignar riesgos de manera consciente. Más importante aún, convierte la energía en una decisión estratégica alineada con los objetivos financieros y operativos de la empresa.
En el MEM, no gana quien negocia más fuerte. Gana quien entiende mejor lo que está comprando.
Si tu empresa es o quiere convertirse en Usuario Calificado y está considerando lanzar una licitación de suministro eléctrico, una conversación estratégica puede ayudarte a estructurar el RFP, evaluar propuestas con rigor técnico-financiero y evitar decisiones que comprometan el resultado económico del contrato.
Escríbeme o visita mi página de contacto para analizar tu caso y diseñar un proceso de licitación que realmente funcione.
Referencias
Centro Nacional de Control de Energía. (2022). Bases del Mercado Eléctrico Mayorista. Ciudad de México: CENACE.
Comisión Reguladora de Energía. (2023). Disposiciones administrativas de carácter general aplicables al suministro eléctrico y al MEM. Ciudad de México: CRE.
Secretaría de Energía. (2023). Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (PRODESEN) 2023–2037. Ciudad de México: SENER.
International Energy Agency. (2022). Electricity Market Design and Regulation. Paris, France: IEA.
Capehart, B. L., Turner, W. C., & Kennedy, W. J. (2020). Guide to Energy Management (9th ed.). Fairmont Press.